Haces una reforma.
Cambias cocina.
Renuevas instalaciones.
Mejoras suelos.
Amplías metros.
La vivienda aumenta de valor.
Pero el capital asegurado sigue siendo el mismo que hace cinco años.
Y aquí es donde empieza el problema.
El error más común después de una reforma
Muchos propietarios creen que el seguro “se adapta automáticamente”.
No es así.
El capital asegurado debe reflejar el coste real de reconstrucción de la vivienda.
Si tras una reforma el valor aumenta y no actualizas la póliza, puedes caer en infraseguro.
Y eso afecta directamente a la indemnización.
¿Qué es el infraseguro tras una reforma?
Existe infraseguro cuando el capital asegurado es inferior al valor real del inmueble.
Ejemplo práctico:
- Valor real de reconstrucción tras reforma: 220.000 €
- Capital asegurado en póliza: 160.000 €
Si ocurre un siniestro parcial, la indemnización puede reducirse proporcionalmente.
No recibirás el 100 % del daño.
Recibirás la parte proporcional al capital declarado.
Cómo funciona la regla proporcional
Si tienes asegurado el 70 % del valor real, la compañía puede aplicar esa proporción al daño.
Si el siniestro es de 50.000 €, podrías recibir solo 35.000 €.
Aunque el daño real sea mayor.
Este es uno de los puntos que más sorprenden a los asegurados.
¿Y si hay sobreseguro tras una reforma?
También puede ocurrir lo contrario.
Si aseguras por encima del valor real, pagarás más prima.
Pero en caso de siniestro, la indemnización nunca superará el valor real del bien.
El seguro no es una inversión.
Es una herramienta de compensación.
Qué tipo de reformas afectan al capital asegurado
No todas las mejoras cambian el capital de forma relevante.
Pero sí influyen:
- Ampliaciones de superficie
- Cambios estructurales
- Renovación integral de instalaciones
- Mejora de materiales de alta gama
- Cerramientos añadidos
- Aislamientos nuevos
Una cocina estándar no equivale a una cocina de diseño con materiales premium.
Diferencia entre valor de mercado y valor de reconstrucción
Aquí hay otra confusión frecuente.
El seguro no cubre el valor de venta del inmueble.
Cubre el coste de reconstrucción.
Son conceptos distintos.
Una reforma puede no afectar al precio de mercado en la misma proporción que al coste de reconstrucción.
¿Cómo saber si debes actualizar tu póliza?
Tras una reforma importante, conviene revisar:
- Metros construidos reales
- Calidad de materiales
- Tipo de reforma realizada
- Capital de continente
- Capital de contenido
Una simple revisión puede evitar una pérdida económica considerable.
Riesgos reales si no actualizas el capital
- Indemnizaciones reducidas
- Conflictos con la aseguradora
- Necesidad de asumir parte del daño con recursos propios
- Problemas financieros tras un siniestro grave
Y estos escenarios no son teóricos.
Ocurren con más frecuencia de lo que se piensa.
Conclusión
Después de una reforma, el capital asegurado debe revisarse.
No hacerlo puede generar infraseguro.
Y el infraseguro implica indemnizaciones menores en caso de siniestro.
Actualizar la póliza es una decisión preventiva.
Mucho más sencilla que enfrentarse a una compensación insuficiente cuando ya ha ocurrido el daño.
